Oh, Niña venerada y
piadosa tu que siempre me has dado tu templanza
a través de mis
ruegos, te imploro
Santa Muerte me sigas
protegiendo hasta el final.
Cuando mi plegaria a
tus oídos llega,
Siento estremecerme
de emoción,
A veces te pienso y
agradezco ser tu sierva,
Y poder acariciar tu
nombre,
Con mi sentido
clamor.
Permíteme rezarte con
humedad en mis ojos
Y ansiedad en mi
plegaria,
Tú, siempre me
entendiste y fuiste mi guía espiritual.
Con tus dones de
beata inmaculada,
Has iluminado mi
camino
Y has enaltecido mi
moral.
No me sirven las
riquezas,
Ni las tantas
relaciones si tu no predispones.
Mi alma para amar.
Enséñame cada día, el
sendero y el atajo,
Que debo transitar.
No deseo grandes
logros,
Si no los he ganado,
Tu misma me has
forjado para que mi lucha sea constante,
Madre Muerte no
quiero apartarme,
De la senda que
elegiste para mí.
Brinda tranquilidad y
equilibrio,
A mis sentidos,
Que mi espíritu se destaque
por sus fines de armonía,
Y de simpleza y que
todo sea más puro
Y feliz.
Alabada y protectora
Muerte,
Muéstrame tu claridad
que lleva a los inhóspitos sitios,
Para habituarme a
ellos
Para habituarme a
ellos,
Escucha mi petición
(aquí se dice tu
petición)
Deposita tu gloria
venerada para darme
Fuerza que merezco y
llevarla a mi corazón.
Te prometo la
recompensa de mi alma agradecida,
Con esta ofrenda:
(Se menciona lo que
se desea ofrecer)
Pues tú serás mi
Niña,
De por vida la más
justa, Benévola y perfecta!
Dame tu bendición y
tu esperanza.
AMÉN

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